lunes, 7 de mayo de 2007

LA LEYENDA DEL AVE FENIX. Autor: Aljure

La leyenda del Ave Fénix está relacionada con Egipto y con el culto al Sol, pero su patria era Etiopía. Cuentan que un Ave Fénix vivía durante un periodo de tiempo que algunos mitólogos cifran en quinientos años, otros en mil cuatrocientos sesenta y uno, y otros, aún, en doce mil novecientos cincuenta y cuatro.

Todos, sin embargo, coinciden en que el aspecto del Ave Fénix era de una gran belleza. De mayor tamaño que un águila, su plumaje ostentaba los más bellos colores: rojo de fuego, azul claro, púrpura y oro, y todos afirman que el Ave Fénix era más hermoso que el más hermoso de los pavos reales. Pero la leyenda del Fénix, concierne sobre todo a su muerte y resurrección. Es un ave única y por lo tanto no podia reproducirse como los demás animales.

Cuando el Fénix sentía que llegaba el fin de su existencia, recogía y acumulaba plantas aromáticas: incienso, cardamomo y resinas, y construía con todo ello un gran nido expuesto a los rayos solares. El calor del Sol, incidiendo sobre las plantas secas, incendiaba el nido y el Fénix ardía con él, convirtiéndose en ceniza.

Después, en esa ceniza, impregnada de los restos del Ave, nacia una pequeña oruga, que, en poco tiempo, se convertía en el nuevo Fénix, y cuyo primer cuidado, seria depositar en un tronco hueco los restos de su padre. Escoltado por gran cantidad de aves de especies diversas, llevaba esas reliquias hasta Heliópolis, en Egipto, donde lo depositaria en el altar del Sol.

Acabada esta ceremonia de homenaje a su progenitor, el joven Fénix volvería a Etiopía, y allí viviría, alimentándose de gotas de incienso, hasta que llegaba el fin de sus días.

EL Ave Fénix, simbolizó entre los paganos la castidad y la templanza, y entre los cristianos, la resurrección.