martes, 30 de noviembre de 2010

ESTUDIO PSIQUIÁTRICO DE ALVARO URIBE VELEZ "EL SEÑOR DE LAS SOMBRAS"


ESTUDIO PSIQUIÁTRICO DE ÁLVARO URIBE
Autor: Nombre reservado, por seguridad personal
Tomado del libro "EL SEÑOR DE LAS SOMBRAS
Por: Joseph Contreras y Fernando Garavito

Como psiquiatra especializado en trastornos de personalidad y autor de varios libros sobre las personalidades "borderline" y las narcisistas, me encuentro ampliamente calificado para hacer un perfil psicológico del presidente Álvaro Uribe. Por motivos de seguridad no doy mi nombre, pero me parece muy importante descubrir la real naturaleza síquica de este personaje.

En base a su conducta y manifestaciones públicas y notorias, es posible ubicarlo en el nivel mas bajo de las personalidades primitivas, llamadas así por un funcionamiento muy primario y una estructuración muy desorganizada. Más específicamente, sus características encajan dentro del trastorno Narcisista de personalidad, cuyos rasgos más importantes son:

1. Grandiosidad: un ego anormalmente hipertrofiado, un concepto absolutamente inflado de sí mismo y fuertes tendencias egocéntricas. (Por ejemplo: se creen los más bellos, inteligentes, predestinados, mesiánicos, seductores).

2. Exhibicionismo: necesidad de atención y admiración constantes. Tendencia al lucimiento en base a la apariencia física, la vestimenta típica de su etnia, dotes intelectuales o peculiaridades de la personalidad.

3. Omnipotencia: se plantean metas y proyectos mucho más allá de sus capacidades reales y de las posibilidades que brinda el ambiente. (Por ejemplo, Refundar a Colombia, salvador del país.).

4. Fragilidad de la autoestima: la inflación egocéntrica determina una necesidad de suministros narcisistas prácticamente insaciable. Se establece una "hambre de estimulo" y una "adicción" a los homenajes y gratificaciones. Mientras fluyan abundantes gratificaciones, hay una exaltación de la autoestima. Tan pronto ocurre una frustración, a veces por detalles minimos, la personalidad se hunde. Estas debacles han sido llamadas pseudo-depresiones, por cuanto no involucran añoranza o pérdida de amor como en las verdaderas depresiones. Y apenas duran horas o pocos días, restableciéndose la autoestima tan pronto ocurre una nueva excitación.

5. Incapacidad de amar: como toda la carga afectiva está concentrada en el propio ego, no hay disponibilidad afectiva para las demás personas. A pesar de las exuberancias emotivas y seductoras que suelen desplegar los narcisistas para cautivar a las personas, no son capaces de amar genuinamente, sino que las utilizan para el logro de sus propósitos o necesidades. Los narcisistas carecen de escrúpulos y podría decirse que "caminan sobre cadáveres". Manifiestan una necesidad continua de protagonismo y centran todo su actuar en el culto a su imagen personal.

6. Juicio de realidad: al no ser capaces de ver más allá de su propio ego, ellos tienden a falsear y a negar aspectos obvios de la realidad que no concuerdan o favorecen sus propósitos. Por eso los narcisistas suelen fracasar en sus proyectos, porque sólo ven lo que les conviene y proyectan la culpa sobre los demás cuando algo no sale bien. Ejemplo, el fracaso en las negociaciones con el TLC, por su miopía en comprender la realidad del juego político en EEUU.

7. Rabia narcisista: las frustraciones, la crítica en su entorno y los aspectos desplacientes de la realidad, pueden provocar reacciones llamadas de "rabia narcisista", por lo desproporcionadas y violentas. Dichas rabias pueden obnubilar la conciencia y a veces crear reacciones francamente psicóticas transitorias con características paranoicas. Todo el que le cuestione, es un guerrillero, un apátrida, un terrorista.

8. La envidia: es el afecto predominante inconscientemente. Fuera del ego grandioso, no puede haber nada valioso. Son personajes altamente destructivos. Se destruye todo lo bueno y valioso que exista, para que no haya nada que envidiar.

Como conclusión podemos agregar lo siguiente: cuando el narcisista es una persona común, los daños no van más allá de sí mismo o de su entorno. Pero cuando se trata de un jefe de estado, que posee altas capacidades de seducción y manipulación de las masas, que logra rodearse de colaboradores perniciosos y destructivos, que consigue conquistar adeptos intelectuales que propagan su mensaje y hasta otros jefes de estado o grupos políticos y económicos que se aprovechan de su pseudo ideología con fines lucrativos, entonces las repercusiones pueden llegar a ser catastróficas…

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