lunes, 30 de abril de 2007

EL SINDROME DE LO OBVIO. Autor: Aljure


En el siguiente articulo encontrara el contenido de la exposición hecha por este humilde servidor en un evento de gran relevancia en materia de seguridad y en donde confluyeron diversas empresas dedicadas al ramo, privilegio que tuve al dirigirme a los presentes haciéndoles la siguiente exposición:

EL SINDROME DE LO OBVIO.

En múltiples ocasiones cuando somos responsables de algún proceso, llámese administrativo, ejecutivo y en especial de seguridad, sin darnos cuenta ingresamos a un círculo vicioso que termina enredándonos la vida, este círculo pocas personas lo comprenden y se denomina “EL SINDROME DE LO OBVIO”.

Para entenderlo, lo primero que debemos hacer es definir que significa “OBVIO”Las definiciones de Obvio del diccionario de la real academia nos indican:
OBVIO “Que se encuentra o pone delante de los ojos.”
“Muy claro o que no tiene dificultad”

Como podemos observar, las definiciones suministradas nos llevan a decir que lo Obvio es algo relativamente sencillo y que además es sabido o conocido por todos. Lamentablemente en muchas personas con responsabilidades para guiar o llevar a cabo algún objetivo, llámese político, empresarial o laboral, esto no es una excepción, ya que tan claro entendido nos otorga confianza, haciendo que se generen problemas en vez de soluciones, por eso, cada vez que dejamos de transmitir una instrucción o no ejecutamos una acción porque la consideramos Obvia, Lógica, Elemental o Simplemente evidente, no comprendemos que con ello nos convertimos en co-responsables de los problemas o atrasos que se producirán.

En este contexto, debemos reconocer que lo Obvio muchas veces genera perdidas, inseguridad y costos adicionales en los procesos administrativos o productivos, pero mas grave aun son los lamentables e invalorables daños ocasionados a las personas, lo cual va en contra de todos los principios, sea cual fuese la causa.

La aplicación equivocada basada en “Lo Obvio” “Lo Lógico” “Lo Elemental” o “Lo Simplemente evidente” no genera otra cosa que un embotamiento de información que suprime poder realizar correctamente cualquier proceso, nunca logramos entender porque siempre obviamos información fundamental en nuestras instrucciones, y esto es porque creemos que estamos perdiendo el tiempo, cuando en realidad perderemos más tiempo solucionando el problema que generara nuestro error.

En repetidas ocasiones quienes tienen la responsabilidad de aplicar medidas importantes se apoyan en ideas o hechos que no conocen, dando por obvios los mismos sin tomar en cuenta que los contextos pueden ser muy diferentes a los atribuidos, generando una confusión en el momento de tomar decisiones dentro de un procedimiento. Por eso, cada vez que se imparten instrucciones a las demás personas, estas deben suministrarse de manera completa, clara, sin adornos o periquitos, pues al fin y al cabo lo que para unos es obvio, para el resto puede ser una novedad, y en especial, esto es debido a que no todas las personas están expuestas al mismo flujo de información, esta limitación se origina debido a la falta de experiencia, de conocimiento, de preparación o por el cargo o sitio donde se desempeña cada persona.

Con todo lo anterior expuesto podría entonces dar una primera definición:
Considero que muchas de las fallas y retrasos que se presentan al intentar lograr algún objetivo, principalmente se presentan por una inadecuada e insuficiente información sobre las medidas que cada individuo involucrado en el proceso debe conocer, cumplir y hacer cumplir. La otra causa, es la falta de seguimiento a las instrucciones impartidas para la ejecución de alguna tarea necesaria dentro del mismo. Todo esto lo hacemos al considerar que nuestras instrucciones son “Obvias, Lógicas, Elementales o Simplemente Evidentes”, lo cual se nos revierte en hechos incontrolables luego de iniciados. Cuando no hacemos seguimiento a nuestras instrucciones, ni comprobamos que las mismas son claramente entendidas por los demás para ponerlas en practica, nos encontramos que en repetidas ocasiones los encargados de aplicar unas mínimas medidas con el fin de llevar a cabo un objetivo planeado, estos no están centrados en los procedimientos que fueron trazados e incluso hasta se olvidan del objetivo mismo, es por eso que surgen los malentendidos, y mas aun cuando esperamos que los demás adivinen nuestro pensamiento o conozcan lo que deseamos que hagan, pero al no hacer lo que deseamos que hagan, nos molestamos con quienes fallan y hasta los exponemos a la desconfianza.


Considero que existen múltiples factores que contribuyen al cultivo de los peligros de lo Obvio, entre los que se cuentan: El temor, el orgullo, lo lógico, lo que se supone, lo evidente, lo elemental, el facilismo, la corrupción y el sabelotodo, esta ultima expresión es común en quienes saben poco y creen saber o hacer de todo, pero hay una larga lista de puntos críticos que son generadores de riesgo al administrar y aplicar medidas bajo el “Síndrome de lo Obvio” los cuales no abordare por ahora y simplemente sugeriré algunos atajos con el fin de minimizar tales riesgos.

Para combatir los errores y riesgos que se originan o se cometen por causa del “Síndrome de lo obvio” debemos consolidar varias de las estrategias siguientes:

a) Como paso inicial hagamos una evaluación de la plataforma de comunicación que se encuentra a nuestra disposición, ya que es de suma importancia implementar un excelente canal de comunicación que abarque todo nuestro entorno y si es posible ir mas allá, este paso es de importancia cuando debemos administrar seguridad.
b) Procedamos a motivar la comunicación, convirtiéndonos en la primera persona en informar y comunicar cualquier eventualidad aun siendo de poca relevancia, no importándonos que para los demás esta sea considerada fastidiosa o alarmista. Resaltemos y repitámosle a todos que no existen procedimientos sin importancia, que todos deben tomarse en cuenta y mas aun cuando este relacionado con la seguridad.
c) Efectuemos evaluaciones periódicas a todas las personas que están bajo nuestra responsabilidad, con el fin de conocer si los procedimientos a seguir son de pleno conocimiento.
d) No preguntemos a las personas si entendieron o no, más bien indaguemos sobre que entendieron, lo cual nos permitirá conocer cuan explícitos hemos sido al impartir las instrucciones.
e) No nos decepcionemos si muchos de los evaluados indican no haber asimilado nuestras instrucciones, ante esto, re-enseñémosle cuantas veces sea necesario. Reforcemos las fallas observadas
f) Ejemplifiquemos como actuar en cada uno de los procedimientos, cual debe ser el seguimiento, la respuesta o reacción ante un evento imprevisto.
g) No debemos ser permisivos ante las fallas detectadas en la aplicación de cada procedimiento.
h) Verifiquemos personalmente el cumplimiento de cada instrucción que hemos dado y cuando deleguemos la acción, también supervisémosla.
i) Cambiemos la rutina de supervisión haciendo visitas en horarios diferentes con el fin de comprobar el cumplimiento de cada una de nuestras instrucciones.
j) Mantengamos una supervisión estricta del personal a nuestro cargo.
k) Hagamos cumplir cabalmente los servicios y contratos.
l) Controlemos los gastos innecesarios para que los recursos asignados cumplan con el objetivo previsto.

Así pues, cuando logremos minimizar el “Síndrome de lo obvio” estaremos contribuyendo de forma pro-activa a:

- Reducir conflictos que afectan todo nuestro entorno.
- Eliminamos la ineficacia, la ineficiencia y la decidía, siendo estas el efecto más degradante del Síndrome de lo Obvio
- A mantener un ambiente lleno de armonía, de tranquilidad, lo cual trascenderá a muchos, incluyendo a nuestros Clientes y personas que nos visiten.
- Disminuiremos los errores generados por la incomprensión de las Instrucciones
- Ahorraremos tiempo y recursos.
- Minimizaremos la corrupción.
- Disminuiremos los riesgos de perdidas y de hechos que lamentar.
- A sentir que somos útiles e importantes en todo proceso iniciado y culminado.

Como conclusión final, sugiero comprender que si hacemos un poco de reflexión sobre el valor de la palabra, veremos como esto nos ayudaría a entender un poco los facilismos rutinarios que aplicamos en múltiples ocasiones, los cuales nos generan desconcierto y que en algunos casos producen hechos delictivos o siniestros disfrazados e indescifrables, y que en la mayoría de las veces son auspiciados por el personal interno.


Mil Gracias.
Alberto Aljure Moreno